Donald Trump acusa a JPMorgan de haber cerrado sus cuentas por razones políticas y reclama 5 mil millones de dólares ante la justicia de Florida. Al apuntar directamente al CEO Jamie Dimon, el presidente reaviva el debate explosivo sobre el «debanking», una práctica que alimenta las tensiones entre las esferas política y financiera. Este caso cuestiona la neutralidad de los grandes bancos estadounidenses. Mientras Trump denuncia una exclusión ideológica, JPMorgan, por su parte, rechaza toda acusación de discriminación.