Los mercados finalmente no tendrán derecho a la calma esperada. Cuando los aranceles temporales instaurados hace 150 días expiraban, Donald Trump eligió relanzar la guerra comercial anunciando, este viernes, una nueva ola de impuestos que afecta a sesenta economías. Presentada como una respuesta al trabajo forzado en ciertas cadenas de suministro, esta ofensiva va mucho más allá del comercio. Reaviva las tensiones entre Estados Unidos, China y la Unión Europea, al tiempo que alimenta una nueva fase de volatilidad en los mercados financieros y los activos alternativos.