Las criptomonedas ya no son una apuesta marginal en Canadá. Un nuevo estudio de la Comisión de Valores de Ontario revela una aceleración marcada de su adopción por parte de los inversores, signo de un cambio duradero en los hábitos de ahorro del país. Este progreso conlleva sin embargo una paradoja. El interés por las criptomonedas crece más rápido que la comprensión de su funcionamiento y de los riesgos asociados. Entre la democratización de las criptomonedas, la mayor vigilancia de los reguladores y el endurecimiento del marco federal, el mercado canadiense entra en una fase donde cada decisión podría redibujar su futuro.