El bitcoin atraviesa una de sus fases más difíciles desde hace meses. Casi la mitad de la oferta en circulación está en pérdidas, los ETF sangran miles de millones, y sin embargo —mineros y poseedores a largo plazo se niegan a ceder. ¿Es esto una señal de esperanza o simplemente la negación de un mercado que aún no ha tocado fondo?