Mientras las potencias emergentes refuerzan su cooperación económica, Donald Trump reaviva las tensiones al atacar frontalmente al bloque de los BRICS. Sus amenazas arancelarias y sus comentarios ofensivos apuntan mucho más que a una alianza: están en juego la hegemonía del dólar, el futuro de las políticas multilaterales y las ambiciones en torno a las monedas digitales. Esta postura, tanto política como económica, podría cambiar las reglas del comercio internacional y afectar los ya frágiles equilibrios entre la esfera occidental y las estrategias alternativas de los mercados emergentes.