Europa no se rinde. Después de MiCA, las empresas de criptomonedas deben enfrentar una nueva ola regulatoria liderada por la Autoridad Europea de Lucha contra el Blanqueo de Capitales (AMLA). Se prohíben las carteras anónimas, acceso directo a los datos, controles transfronterizos... Bruselas deja clara su disposición a ir más lejos. ¿Está el sector preparado para absorber este nuevo golpe?