La inteligencia artificial ya no se limita a coexistir con las criptomonedas, redefine sus mismas bases. En 2025, 40 centavos de cada dólar invertido en capital de riesgo en el sector cripto fueron a parar a compañías que combinan IA y activos digitales. Un año antes, esta proporción era solo de 18 centavos. La mutación es brutal. Y se acelera.