Los mineros de bitcoin podrían firmar contratos por un equivalente a 150 mil millones de dólares gracias al auge de la inteligencia artificial. Según Bernstein, la escasez mundial de electricidad y centros de datos lleva a los gigantes de la IA a buscar socios que puedan proporcionar rápidamente potencia de cálculo. Las infraestructuras construidas para bitcoin se convierten así en activos estratégicos mucho más allá de la cripto.