La Unión Europea da un paso más en su ofensiva contra Rusia. Los Estados miembros han aprobado un nuevo paquete de sanciones que apunta directamente a los servicios relacionados con criptomonedas y Web3, hasta ahora considerados como alternativas a las restricciones bancarias tradicionales. Al restringir el acceso a estas infraestructuras digitales, Bruselas busca reducir las posibilidades de eludir las sanciones económicas impuestas a Moscú. Una decisión que marca un punto de inflexión en el uso de la diplomacia financiera contra las criptomonedas.