La calma veraniega solo duró un instante. Justo cuando el bitcoin parecía consolidar sus ganancias recientes, una ola de ventas desencadenada en la apertura de Wall Street revirtió bruscamente la tendencia. En pocas horas, el mercado recordó que sus movimientos más violentos no siempre nacen de la especulación, sino de las arbitrajes de grandes inversores. Este nuevo sacudón ilustra una realidad persistente: el precio del bitcoin sigue estando ampliamente influenciado por las decisiones de tesorería de las empresas cotizadas.