Mientras Donald Trump pone pie en Pekín para una visita presentada como «histórica», se juega otra batalla lejos de las cámaras: la del control industrial mundial. En Bruselas, el encuentro entre el presidente estadounidense y Xi Jinping alimenta una creciente inquietud. Detrás de las sonrisas diplomáticas, Europa teme un acuerdo capaz de barajar las cartas del comercio, las tecnologías y las materias críticas. Tierras raras, cadenas de suministro, guerra económica: la cumbre sino-estadounidense podría acelerar el declive industrial europeo.