El almacenamiento en frío, durante mucho tiempo presentado como el último baluarte contra el pirateo, acaba de sufrir uno de sus reveses más importantes. Una vulnerabilidad crítica de software que afecta a las carteras Coldcard permitió el robo de decenas de millones de dólares en bitcoin, reavivando las interrogantes sobre los límites de la custodia autónoma. Este caso estalla justo cuando el mercado sale de un mes de julio con una subida del 7,36 %, bajo la presión de retiros institucionales masivos y ante la proximidad de dos importantes evoluciones protocolares esperadas para agosto.