Los ETF de Solana estadounidenses muestran un fenómeno rarísimo: ningún movimiento de capital. Desde hace varias sesiones, los inversores no han registrado ni suscripciones ni retiros en todo estos productos, una situación inusual en un mercado donde los flujos cambian casi a diario. Esta inmovilidad llama la atención: ¿indica un agotamiento de la demanda institucional o refleja simplemente el funcionamiento específico de estos vehículos financieros? Para responder, hay que distinguir los flujos oficialmente registrados por los emisores de la actividad que continúa observándose en el mercado secundario.